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Punto G

Punto G

Ausencia, distancia y escuetas palabras

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“El tiempo no regresa” fue la última frase que dije antes de bajar de tu auto. No sé como carajos le hiciste para encontrarme o si sé pero prefiero hacerme la tonta para seguir engañándome y hacer de esto una novela de amor o estas alturas podría llamarla de pendejez absoluta.

Recuerdo que aquel día al salir de la oficina tenía que hacer unos pendientes y transité por la calle 6 que atraviesa entera la ciudad. De pronto por el retrovisor vi que te acercabas. Nerviosa bajé la ventana de mi coche, entre el ruido de la ciudad al voltear me encontré con tu sonrisa, esa que me hace desvariar y sacar lo cursi de mi que no termina por desaparecer. Dijiste que me orillara y cual idiota lo hice. Nos encontramos en un abrazo, de esos en el que nuestros corazones cual piezas de rompecabezas encajan invariablemente a pesar del tiempo. Fue una charla apurada, tu tiempo y el mío son limitados, supongo que ese es el precio de crecer. Te dije que te amaba me dijiste que también. Entrelazadas nuestras manos se decían lo que la razón en muchas ocasiones ha querido matar y que el estúpido corazón se niega a aniquilar.

Escuché tu gastado argumento de siempre y yo te decía el ingenuo discurso del amor que se aferra a la ilusión de tenerte  de nuevo. Los minutos pasaron y te fuiste, dijiste adiós. Y nunca más te he vuelto a ver. He aprendido a amarte en silencio, con tu ausencia, a distancia y con escuetas palabras.

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Mi quejoso día al lector

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Hoy no quiero, ni ganas tengo de escribir sobre el amor, el desamor, los amigos, las parejas, la vida, ni nada de eso. Hoy quiero escribir sobre mi pésimo día.

Ya se que mi discurso siempre es tratar de ver lo lindo de la vida, pero a veces nos llueve  sobre mojado. Tengo salud y sé que muchos dirán que eso es suficiente pero seamos honestos, no todo el tiempo podemos ser porristas y ver todo con optimismo.

Todo empezó cuando desperté con un dolor de cabeza impresionante, y todo porque la noche anterior había dado vueltas por toda la cama y no era porque estuviera teniendo una noche de pasión desenfrenada (bueno fuera), estaba yo solita, envuelta en la sobrecama azul y la luz del baño prendida con la puerta entreabierta porque me aterra la oscuridad pensando babosada y media, recordando, extrañando y teniendo una conversación conmigo misma que no concluyó  mas que en una desvelada que al día siguiente me tenía en calidad de zombie en la oficina.

Asustada, como siempre abrí los ojos, me di cuenta de la hora y faltaban ya escasos treinta minutos para entrar. Me levanté apurada al baño, salí y me puse lo primero que encontré en el closet. Encendí el coche y aceleré. Me pasé el semáforo en rojo a lo que no tardó una patrulla de tránsito en seguirme e irremediablemente tuve que detenerme. Eran ya las nueve de la mañana y yo ya tenía una multa, había llegado tarde al trabajo y con hambre.

¿Algo podía empeorar? POR SUPUESTO QUE SI. Se me rompieron del trasero mis jeans favoritos (o bueno los que me quedan menos apretados) y no tendría oportunidad de regresar a cambiarme. Intenté ya no pararme de mi silla y actué como si no pasara nada. Digo, a todo el mundo le pasa ¿o no?

Por la tarde fui a pagar la factura de mi celular  (si, aun con los jeans rotos) y quise hacer como siempre, mi pago con tarjeta, a lo que la señorita de la caja con una amabilidad que hasta te cae mal me pidió una identificación y claro que por supuesto que desde luego NO TRAÍA puesto que me habían quitado la licencia por la mañana y ese día por las prisas había olvidado mi cartera. Entonces, yo con singular alegría andaba por la vida con los jeans rotos, el celular sin pagar y sin identificación alguna por las calles de mi ciudad.

Estaba a punto de concluir el día y lo único que quería era llegar a mi casa.  Pues así lo hice, me senté cómodamente en la sala, me quité los tennis y calcetines, suspiré y decidí ir por un gran vaso de agua  y ¿qué creen que pasó? En efecto, NO HABÍA AGUA.

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Mi querido Gabo

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Gabo, un viejo amigo, que después de su partida sigue alimentando las noches, los miedos, las lagrimas, la nostalgia, y el dolor de muchos corazones enamorados.

Y como no recordar el fiasco que fue seguirle la corriente cuando no sabía si volverle a llamar o no a aquel amor que se ha ido empolvando con el paso del tiempo y es que de su pluma leí lo que en aquel momento creí que era el consejo más sabio que alguien podía haberme dado “Dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no”…

Francamente no me fue nada bien, resulta ser que de todas formas acabé destrozándome el corazón pero tengo que aceptar que en efecto, fue sin arrepentimiento alguno.

Y ni hablar de aquellas madrugadas en las que me pregunté llorando mil veces si valdría la pena seguir esperando a que ese amor regresara, mi amigo Gabo, muy sereno me dijo “Ninguna persona merece tus lágrimas y quien se las merezca, no te hará llorar” en ese momento me lavé la cara y recuerdo que dormí como si hubiera recibido un abrazo de corazón a corazón.

Dentro de la desesperación de los días, al ver pasar el tiempo y que yo seguía añorando ese amor que ya había sido, enojada, entre las cuatro paredes de mi habitación reclamaba los recuerdos que me atormentaban y le pedía al universo que de un plumazo los arrancara de mi, y de pronto, ahí estaba Gabo de nuevo, tranquilo, ecuánime, y me hizo entender que “Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para quien tiene corazón” fue entonces cuando tuve que aceptar que muy probablemente estaba condenada a jamás olvidar.

Cuando intermitente, ese amor que tanto nombro reaparecía dejaba un hueco descomunal, uno que por más revueltas que dejábamos las sábanas después de nuestros encuentros no lograba llenar y recuerdo que llamé a Gabo inmediatamente en mi auxilio, después de hallarme sollozando me hizo entender que El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor” y triste comprendí que tal vez el amor que decía sentir por mi ya no era suficiente y entonces para no sentir tanta culpa me daba un premio de consolación.

La travesía por los últimos años no ha sido fácil pero tengo que reconocer que ha existido alguien que no importa el día ni la hora me habla desde sus trazos, desde sus letras, desde su legado, desde su eternidad. Él es mi amigo Gabo, y aún sigo descifrando su interesante postura ante el amor, ese amor que dice él que es tan importante como la comida pero que no alimenta.

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El playlist para recordar a tu ex

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Cuando andamos por la vida con el corazón dolido casi nada nos sale bien, excepto por dedicar canciones al ex en la mañana, a medio día, por la noche,  en la madrugada. Lo interesante aquí es que si no me sé la canción la busco. Al fin y al cabo lo que se necesita es llorar.

Eso lo descubrí cuando después de haberse largado el personaje en cuestión, una madrugada me vi googleando: CANCIONES TRISTES PARA DEDICARLE A MI EX.

Aun pienso en aquel momento y no lloro, no’mas me acuerdo.

Por eso, decidí compartirles las canciones con las que más he llorado y que inevitablemente me hicieron pensar que definitivamente la sufridera nunca iba a salir.

  1. Mi primer día sin ti – Enanitos  Verdes

“Que aún digo nosotros cuando estoy pesando en ti”

 

  1. Tarde – Ricardo Arjona

“Y ahí va uno de tonto, por desesperado, confundiendo amor con compañía…”


  1. Goodbye my lover – James Blunt

“And I love you, I swear that’s true, I cannot live without you”


  1. Llama por favor – Alejandra Guzmán

“Odio reconocer que necesito tener tu aliento para estar bien”

  1. Paula – Zoé

“Me falta tu mirada, tu sonrisa dulce y tu cuerpo al despertar… ¿dónde estas? ¿dónde vas?”


  1. Aunque no sea conmigo – Celso piña & Café Tacvba

“La soledad de dos amantes que al dejarse están luchando cada quien por no encontrarse”


  1. Temblando – Hombres G

“Desgarrándome suplicándote, intentando hacerte recordar pero tu solo dices voy a colgar”


  1. Somebody that I used to know – Gotye

“You can get addicted to a certain kind of sadness, like resignation to the end, always the end”


  1. Adiós – Gustavo Cerati

“Quedabas esperando ecos que no volverán, flotando entre rechazos…”


  1. Te tomaré una foto –  Tiziano Ferro

“Quisiera solo que ahora pueda pronto irse esta noche y lo que siempre me dijiste nunca mas regrese…”


  1. Si tu no estas aquí – Rosana

“No quiero andar así, latiendo un corazón de amor sin dueño”


BONUS TRACK :     Ojala que te mueras – Pesado

“Sé que no debo odiarte pero es imposible tratar de olvidar lo que hiciste conmigo…”


Estas solo fueron algunas, estás de acuerdo que la lista puede ser interminable. Y ustedes, ¿con cuál se acuerdan?

Tambien pueden agregar la playlist si tienen su cuenta de Spotify

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No me gustas tanto

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El hecho de que hayas puesto todos los santos de cabeza esperando a que te hicieran el milagro de que alguien en este planeta te hiciera caso, no significa que cualquiera que toque a tu puerta tendrá la oportunidad de conquistar tu corazón. Ah, porque así somos: pelones y con piojos.

El universo ha conspirado y lo que habías anhelado por fin ha llegado pero luego resulta, que ese personaje anhelado o es divorciado, tiene hijos, no trabaja, goza de una reputación no muy buena, o simplemente no reúne los requisitos para gustarte en serio.

Y entonces la vida te pone ante lo siguiente: decirle a quién ha mostrado interés en tus huesitos que lamentablemente NO TIENE OPORTUNIDAD CONTIGO. Siempre habrá dos opciones, la cruel y despiadada (que es la más honesta) o aventarle una historia para amortiguar el madrazo de su corazón por tu rechazo.

Evaluemos las dos opciones:

  • Siendo BUENA ONDA.

Seguramente la mayoría de nosotros optaríamos por no destrozarle el corazón a la persona en cuestión y diríamos algo como : “no estoy lista para una relación” “no me siento preparado”, “aún recuerdo a mi ex”, “no me gustaría que perdiéramos la amistad” ,“¿y si no funciona?”, etc.

Pensemos bien sobre las implicaciones que traería esta opción. Y es que podemos dejar abierta la posibilidad de que en un futuro la historia de amor podría darse y seamos honestos; la persona NO NOS INTERESA. Así que ¡AGUAS! No nos vaya a salir el tiro por la culata.

  • Siendo FRÍO Y DESPIADADO.

Posiblemente, esta sea la menos socorrida. En un tris podemos hacer añicos el corazón, autoestima y sueños de la otra persona diciéndole: “NO ME INTERESAS”, “NO ME GUSTAS”, “NO TE QUIERO”. Esto definitivamente asegurará que la persona en cuestión tendrá claro que no existe interés de tu parte. Sin embargo te posiciona como la peor persona del mundo, desgraciada, soberbia, petulante, arrogante, engreída, endiosada y madreolas.

Si somos sensatos en cualquiera de los dos casos decirle a alguien bonito o feo que no tenemos ni un ápice de  interés por sus sentimientos siempre dolerá. Decirlo o recibirlo es algo decepcionante pero siempre será mejor hablar de frente y con la verdad. Hiere con la verdad para que no mates con la mentira.

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SIN QUERER QUERIENDO

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Se conocieron hace tiempo, de esas cosas que suceden “sin querer queriendo”. Intercambiaron unos mensajes y resulta que al cabo de unos días se dieron los números de teléfono y la comunicación  fue más cercana, más frecuente, más cotidiana. Intereses en común, algunos libros, historias parecidas, buscando el amor invariablemente, respirando aún el pasado, lamiendo sus heridas que con el paso del tiempo iban cicatrizando. Vivencias, alegrías desencantos, trivialidades, nuevos proyectos y lo impredecible que era el clima era lo que imperaba en sus conversaciones.

Los seres humanos nos acostumbramos rápido a todo, menos a no comer. Es lógico que el hecho de platicar con  alguien por un tiempo logre cruzar las invisibles líneas que existen entre las personas.  Un día somos desconocidos y otro somos conocidos. Un día somos amigos y otro somos algo más. Descubrimos cosas fascinantes en el otro que nos hace voltear y pensar que puede ser un buen candidato a el siguiente amor en tu vida.  Sin embargo los monstruos del miedo aparecen y nos paran en seco los sueños guajiros que nos revolotean en la panza. Acto seguido, bateamos a la persona en cuestión y le damos carpetazo al asuntito ridículo de volver a amar. A lo lejos y muy bajito escuchamos algo en nuestro interior pero no logramos o no queremos saber de que se trata.

Pasan  tal vez días, semanas, meses e incluso años y  esa voz interior sigue hablándonos. De pronto, la vida que se encarga de poner siempre las cosas en su  lugar y tiene preparada un maquiavélica sorpresa, ¿recuerdas aquella persona con la que involuntariamente sonreías al teléfono y que con todas tus “razones de peso” bateaste y dejaste libre en el mundo? pues, la vida la recompensó con una pareja que al parecer es lo que tanto había soñado.

Espera, ¿te dolió la panza al saber eso? ¿piensas que quien es su pareja es muy poca cosa? ¿sientes celos?…

Para empezar, permíteme reírme (JAJAJA), continuemos.

Resulta difícil entender las razones por las que te sientes dolido secretamente de que la persona a la QUE TU BATEASTE hoy tenga un nuevo amor. La vida es así, cruel y sin anestesia. Hay oportunidades que solo tocarán una vez a tu puerta.

Dice el maestro Gabo que digamos que aunque estemos muriendo de miedo, aunque después nos arrepintamos, porque de todos modos nos vamos a arrepentir toda la vida si decimos que NO.

Al final la decisión es tuya.

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TONTO CORAZÓN

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Todos los días, a todas horas, nos encontramos con frases que buscan inspirar y motivar a quiénes atravesamos por una mala racha, particularmente en el amor. Buscamos desesperadamente algo que nos saque del hoyo negro al que hemos entrado por una historia romántica despiadada que nos tiene sumidos en el dolor e incertidumbre.

¿Y ahora, quién tiene  la varita mágica para sanar un corazón roto en mil pedazos? Los primeros en escuchar nuestros lamentos son los amigos, se saben la historia de cabo a rabo, puntos y comas, y siempre terminamos la charla sin saber a ciencia cierta qué carajos hacer, ya sea porque el amigo en cuestión tiene una historia más jodida que la nuestra o porque simplemente no nos da la gana seguir los consejos que nos dan.

Una vez que hemos agotado a todos los amigos, buscamos a los terapeutas, porque desde nuestra lógica ellos no tienen sentimientos involucrados con nosotros y darán una opinión imparcial sobre la terrible historia que vivimos, seguramente con todos los años que se aventó en la universidad sabrá decirnos qué hacer para sanar nuestro delirante corazón. Al cabo de algunos meses dejamos la terapia porque “sentimos que no nos esta ayudando a nada”  y seguimos llorándole a aquel amor.

Entonces, si nada de eso ha servido ¿ quién sabe como funciona esto del  amor? Al parecer nadie. Dicen que por lo general tenemos el amor que creemos merecer y es entonces justo eso lo que me hace darme cuenta de lo equivocados que estamos al aceptar amores carentes de comunicación, comprensión, respeto, y confianza que como consecuencia traen relaciones fallidas.

Somos tercos e incrédulos, soñamos con el amor de la pantalla grande, con el de príncipes y princesas en donde los vemos sufrir desde el inicio, peleando contra brujas y dragones, encontrando pócimas mágicas que los despiertan a un cuento de hadas y viviendo felices por siempre…

Amable lector, despierta. Ya es hora. Si lo que recibes por amor es engaño, entonces no es amor. Si lo que recibes por amor es maltrato, entonces no es amor. Si lo que recibes por amor son insultos, entonces no es amor. Si lo que recibes por amor son lagrimas, entonces no es amor. Si lo que recibes por amor es incertidumbre, entonces no es amor.

Libérate de todo aquello que es tóxico, personas, situaciones y demás que son quienes te mantienen hundido y no te llevarán a nada, con el tiempo te darás cuenta que esa es la mayor prueba de amor que pudiste regalarte. Quiérete y quiérete mucho y bonito.

No pidas mas de lo que das ni recibas menos de lo que mereces.

Hasta luego corazones

 

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EL TREINTAÑERO

Hace algunos días recibí el siguiente mensaje:

Gaby, buenas noches. He leído algunos de tus enlaces dentro de la página y me han gustado. Soy hombre y tengo 33 años. Soltero y no tan feo. En noviembre conocí a una mujer 5 años menor que yo. Sólo nos hemos visto un par de veces y otras tantas platicado por mensajes. Dice que la hago reír y que probablemente sea yo el indicado. Me ha contado que en el pasado no le fue tan bien. Que si quiere conmigo pero que ya veremos, me pide no apresurar las cosas. ¿Qué hago? Me gustaría tener algo con ella aunque me dolería que me rechazara. Tal vez es tonto para ti pero quiero saber que piensas

Cuando lo leí y llegué a dónde decía que no estaba tan feo, tengo que ser honesta y  confesar que entré a su perfil. Efectivamente chicas, no es nada feo. Pero regresando al tema que le aqueja a este treintañero, resulta que creo que nos hace falta arriesgarnos. Si por fin hemos encontrado a alguien que nos hace conectarnos ¿por qué carajos no entrarle?  La lógica de nosotras las mujeres es complicada, a veces decir NO ESTOY SEGURA  resulta ser que es solo querer conocer más a la persona (¡sólo a veces eh! hay otras en las que realmente no queremos nada contigo y ya).

¿Qué es lo que nos detiene? ¿El miedo? Eso siempre existirá. El peor escenario en esta historia sería que la chica decidiera no quedarse con él. Pero, ¿y qué? , salgamos, vayamos  por eso que nos ilusiona, que nos llama, que nos arranca suspiros, aquello que nos haga sentir.  Será siempre mil veces mejor tener una vida  llena de experiencias que una con arrepentimientos.

¡Qué viva el amor!

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Hora 672

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Me he sentado en el comedor a tener una platica de dos. Lo estúpido es que solo estuve yo. Pero esa ha sido la dinámica en el ultimo tiempo.

Te he contado sobre mis días y mis noches, mis alegrías y algunas de mis lagrimas. Me has regañado por cosas sin importancia pero que a ti te matan. Has charlado sobre la aventura, la familia y una que otra locura que se te ha ocurrido. La comida, las películas, y lo mucho que nos amamos siempre es el tema. Te conté que extravié mis llaves y que llegué a casa ese día a llorar como niña desconsolada buscando refugiarme en tu abrazo o en tu voz , lo cierto es que no tuve éxito. Hemos platicado de lo bien que nos va y de lo que nos extrañamos en la distancia. Aún no puedo. Lo siento pero no puedo.

¡Maldita sea! No es que no quiera, porque por Dios juro que te quiero arrancar. Sólo no puedo. Aún no puedo.

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EL LADO B

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Aun recuerdo cuando de adolescente, escuchaba algún casete y no se porque pero las mejores canciones siempre estaban del lado A. Creo que todos  los treintones, cuarentones, cincuentones y demás  lo hacíamos casi por inercia; disfrutábamos del lado A.  Sabíamos que encontraríamos lo mejor de nuestro artista en ese lado. El lado B, por otra parte podía tener una que otra buena canción pero nada tan cautivante como el lado A.

En la vida, siempre habrá dos caras, dos partes, dos lados: la buena y la escabrosa. Y si se trata de elegir en dónde vivir y que parte disfrutar, resulta que es fácil adivinar la respuesta de todos; LA BUENA, por supuesto es lo que elegiríamos. La realidad está en que no podemos controlar esa situación. Algunas de las cosas que viviremos serán buenas y otras no tanto.

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