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LA EXORCISTA

Mi vida parece sin misterio y

monótona

a quienes me ven

de paso a la oficina

en las mañanas apuradas.

La verdad es muy distinta.

Cada noche debo salir a pelear

contra un espíritu malvado

que, valiéndose de

disfraces -perro, grillo,

nube, lluvia, vago,

ladrón- trata de

infiltrarse en la ciudad

para estropear la vida humana

sembrando

la discordia.

A pesar de sus disfraces yo

siempre lo descubro

y lo espanto.

Nunca ha conseguido engañarme

ni vencerme.

Gracias

a mí, en esta ciudad

todavía es posible

la felicidad.

Pero los combates nocturnos me

dejan exhausta y magullada.

En pago de mis

refriegas contra el enemigo,

les pido unas sobras

de afecto y amistad

 

-Mario Vargas Llosa

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