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OCULTAS SEÑALES DE VIDA.

Impaciente esperaba a que llegaras, recibía tus ocultas señales de vida y reavivaba mi corazón.
Eso sucedía siempre que transcurrían días eternos sin saber de ti o tu de mi. La toxicidad del amor
estaba en todo su esplendor y es que no encuentro explicación a todo lo que pasó.

Decía con la boca que no podía más con las migajas de tiempo que me dabas y con mis actos
lo feliz que me hacía sufrir. Volvías para hacerme daño y gustosa lo aceptaba, te marchabas y
ansiosa te esperaba. Mi mente y corazón perversos aguardaban un día tu llegada.

La tragedia de un amor imposible como el nuestro se hizo tremendamente adictiva y hoy te digo
que es la sensación más miserable que en la vida pude haber sentido.

Hoy no me interesan tus ocultas señales de vida, aunque confieso que me gusta traer a la
mente tus recuerdos y así remover la herida. Y posiblemente no he aprendido, o tal vez
aun no quiero hacerlo, a veces pienso que tu tampoco.

Con la vida transcurriendo me doy cuenta que soy incondicional al excesivo y detestable amor que algún día sentimos.

 

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